Ernesto Bischoff

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Compartimos un folleto del año 1975, cuando Carlos Gesell invitaba a los turistas bajo el slogan "El balneario que se recomienda de amigo a amigo"

(de derecha a izquierda)
Don Carlos Gesell, doña Emilia y don Martín Bischoff

Fue por el año 64 cuando los hermanos Juan y Martín Martín Bischoff visitaron Villa Gesell por vez primera. Viajaron en ómnibus de la entonces conocida empresa Anton, que paradójicamente tenía la parada en la esquina de 3 y 108.
Vivieron entonces unos días que marcarían para siempre el futuro de sus vidas. Quedaron fascinados con la geografía, pujanza y estilo de vida geselinos.
Vendieron el camión jaula, y con unos pocos pesos más compraron
un lote en la esquina de 3 y 108.
Allí establecieron un mercadito que pronto fue el supermercado "Horizonte", donde las familias se abastecían de todo lo necesario para pasar el día en la playa, y a cuya vuelta volvían a pasar para proveerse de todo lo necesario para la cena.
Eran épocas del Café Concert, y sonaban temas como "S
ocorro" o "Quiero Tener tu Mano" de Los Beatles, que provenían del otrora tradicional "Luigi Patín".
Eran épocas donde los jóvenes de aquel entónces hacíamos nuestras primeras armas con los patines, el metegol, y los romances del verano...

Allí por el año 70 decidieron emprender nuevos rumbos comerciales, cultivar la amistad de sus ya muchos clientes y amigos, y abrieron la inmobiliaria.  
Por aquel entónces, en ese mismo año, se obtuvo la matrícula del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Dolores Nº 415.

Con su reputación de honestos comerciantes, y tal vez ayudado por el origen alemán de su apellido, ya les era cercano el vínculo a don Carlos Idaho Gesell. Inmediatamente don Carlos les ofreció que fuesen uno de sus escogidos vendedores de los terrenos que ofrecía el famoso "Plan Galopante" que don Carlos había instrumentado.
Al Plan Galopante lo regenteaba el mismo don Carlos, y consistía en que al momento de que el comprador levantaba las paredes con aberturas, techo y revoque grueso, se le condonaba el 50% de la deuda que existiera sobre el lote. Esta fue una piedra angular para el crecimiento explosivo que experimentó la Villa por aquellos años.
En la década del 70 los hermanos Bischoff vendieron cerca de 300 lotes entre otras operaciones inmobiliarias.
Fallecido don Carlos y avanzada la "civilización", Villa Gesell ha ido cambiando, quizá por el florecimiento de otros balnearios de la costa.Con el paso de los años, esa mística que la consagrara a Villa Gesell como "Paraíso de la Juventud" o "Balneario que se recomienda de un amigo a otro amigo" parece haber perdido vigencia, pero los geselinos seguimos teniendo la ilusión de este paraíso, porque los amaneceres en la costa no pasan de moda, porque el aire fresco y los bosques siguen tan frondosos como en sus épocas doradas; porque Villa Gesell sigue siendo una buena alternativa de descanso en familia, con la tranquilidad de saber que los niños, y los no tan niños podemos disfrutar de un balneario amable y hospitalario.

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